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RESISTENCIA DESDE EL ARTE

ARTE COMO ANTÓNIMO DE REPRESIÓN  

Un contexto de violencia, injusticias, impunidad y corrupción ha estado presente desde hace más de 50 años en Colombia, es un hecho natural que surjan distintas respuestas sociales ante estas realidades, por ejemplo, muchos decidieron armarse y hacer sentir su combate ante estas problemáticas desde las recónditas montañas de los Montes de María, el Caquetá u otros rincones del país, otros optaron por fundar partidos políticos con la esperanza de poder cambiar las oscuras dinámicas políticas tradicionales, de esta forma, muchas personas y comunidades han buscado la manera de contrarrestar la crueldad del conflicto armado colombiano y las decepciones que un gobierno tras otro les han dejado.

El arte como antónimo de represión 

Un contexto de violencia, injusticias, impunidad y corrupción ha estado presente desde hace más de 50 años en Colombia, es un hecho natural que surjan distintas respuestas sociales ante estas realidades, por ejemplo, muchos decidieron armarse y hacer sentir su combate ante estas problemáticas desde las recónditas montañas de los Montes de María, el Caquetá u otros rincones del país, otros optaron por fundar partidos políticos con la esperanza de poder cambiar las oscuras dinámicas políticas tradicionales, de esta forma, muchas personas y comunidades han buscado la manera de contrarrestar la crueldad del conflicto armado colombiano y las decepciones que un gobierno tras otro les han dejado. Es en este punto, el de las alternativas, es en el cual surge en 1971 Taller 4 Rojo, como una expresión artística que se revela ante este contexto social. 

 

Sin embargo, es desde los primeros años del siglo XX cuando en Colombia se comenzaron a realizar varias propuestas, que desde la resistencia artística, pretendían denunciar la violencia ocasionada por el bipartidismo, y que estimularon a los artistas de los 40 con la obra de Alejandro Obregón, Marco Ospina y Enrique Grau, en donde se expone la pintura ´Masacre del diez de abril´, obra alusiva a la masacre perpetrada en Barranquilla en 1948, en la cual se representa el regreso del partido Conservador al poder y los hechos de violencia generados tras el Bogotazo. 

Expresiones artísticas como esta, han sido una herramienta fundamental en momentos críticos de la historia de Colombia, no solo porque permiten que haya memoria y registro de los acontecimientos desde una fuente distinta a la que el poder hegemónico tiene, sino porque además los artistas plasman hechos e ideas que tienen sentido e identidad para aquellos sectores sociales que realmente han sufrido las consecuencias o quienes sin vivirlas sienten empatía por quienes sí lo hicieron.

 

Son diversas las modalidades artísticas que colectivos o personas desde entonces han utilizado como mecanismo de protesta; y la violencia en Colombia de alguna manera ha despertado el espíritu creativo y necesidad de expresión de muchos artistas que han recurrido a la fotografía con técnicas de exposición de movimiento, al carboncillo o a terrones de café para dibujar sus inconformidades y hacer una representación de la realidad del país. Desde otras artes más satíricas como la caricatura, también se han hecho representaciones, algunas irónicas como “la balita”, una bala que no quería matar. Se han tratado temas de paz y de convivencia; se han hecho críticas a la política. En una época en que se vivía simultáneamente la violencia por parte del Estado, la insurgencia y las barbaries de carteles de narcotráfico, ahí estuvo presente el arte visibilizando los distintos agentes del horror en el país. 

 

Durante el Frente Nacional se vivieron dos estados de sitio, asesinatos de campesinos y la repartición del poder entre el partido Liberal y Conservador, más bipartidismo pero acordado, como modelo legítimo, sin lugar a otros matices políticos. En ese momento, el arte y la academia se hicieron presentes desde Taller 4 Rojo, conformado por estudiantes y profesores de la Universidad Nacional de Colombia, allí se comienzan a usar técnicas de graficación sencillas de entender para representar la realidad del país como ejercicio de memoria y al mismo tiempo de crítica, con la finalidad de estimular el debate social entre las personas que tenían contacto con estas muestras artísticas de denuncia y crítica irónica a los dos partidos que se repartían el poder.

 

En el momento en que las ideas puestas en estas expresiones artísticas se acogen por parte de la opinión pública, son respaldadas y multiplicadas por sectores sociales, adquieren legitimidad y pasan a hacer parte de las agendas de gobierno, medios de comunicación e incluso son traducidas en actos legislativos, se evidencia que el arte es una herramienta política efectiva que logra ir más allá del impacto de la conciencia individual y pasa a definir cambios a nivel colectivo, reconstruyendo la realidad social a partir de los intereses del pueblo mismo.

 

De este modo, el arte permite que la historia sea contada desde versiones distintas a la conveniente a los poderosos, posibilitando la existencia de un contrapoder y dando lugar a la justicia social tras concientizar a la ciudadanía frente a diversas realidades, que, gracias al arte, tienen la esperanza de poder cambiar, así lo afirma Liliana Castañeda, politóloga de la Universidad Nacional.

 

La resistencia desde el arte está en un punto álgido, ya que en la actualidad se han diversificado las formas y contenidos artísticos, y así mismo se han replanteado los escenarios de exposición, como es el caso del arte urbano con exponentes como Puro Veneno y Toxicómano callejero, entre otros. Hoy se entiende la protesta social como un espacio convergente, en donde se reúnen tanto los artistas como la gente del común a expresarse, y es precisamente en ese encuentro en donde se masifican los mensajes de resistencia y logran tener un impacto social. 

 

Como lo expresa la politóloga Liliana Castañeda, en estas manifestaciones multitudinarias como la del 21 de noviembre de 2019, no sólo se reúnen formas de pensar de los distintos agentes políticos, sino también sentimientos que muchas veces son representados por medio del arte que termina alimentando tanto la parte racional como la más emotiva de los manifestantes. Muchas veces sabemos lo que sucede en nuestro entorno, a diario vemos cifras alarmantes y adjetivos terribles en los noticieros, pero cuando el arte nos lo recuerda y además hace una síntesis de temas complejos, resulta siendo un lenguaje universal que despierta sentimientos de indignación, pertenencia, empatía y esperanza, componentes suficientes para denominar el arte como el más claro antónimo de represión.

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RESISTENCIA DE COLORES

La resistencia social no sería lo mismo sin los artistas. En este espacio escucharás la historia de soñadores que encontraron en el arte un medio para expresar toda su inconformidad.

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